miércoles, 12 de agosto de 2015

No soportaba la idea de seguir viviendo bajo las mismas circunstancias de siempre. Los años de tranquilidad se le habían terminado, parecía que en alguno de los minutos anteriores de habían perdido. ¿cuándo?

A le mente se le venía el recuerdo de una niña, sumisa, quieta, obediente. No tenía más que acatar reglas y de hacerlas bien, recibía una recompensa y un buen halago. Una niña que, si bien era mimada, era respetable.

¿Dónde quedó? ¡Ah! ¡Cierto! se perdió justo cuando decidió hacer msu voluntad, romper las reglas, los estereotipos, cuando se hizo indisciplinada, cuando olvidó el valor de la palabra y de la responsabilidad... justo cuando se enamoró, y dejó su vida para hacer la voluntad de alguien más.

Justo ahí fue cuando perdió la tranquilidad, el respeto, el orgullo y la dignidad. Justo ahí.

sábado, 9 de mayo de 2015

Hoy aprendí que siempre hay que tener cuidado con lo que uno dice que nunca hará y con lo que promete, por que es lo primero que terminas haciendo o lo primero que incumples. Aprendí que no siempre vas a tener a tu lado gente que amas, si no aprendes a valorarla, si no cambias actitudes que lo único que logran es alejarlas de ti. Me conocí a esta edad como una persona egoísta, que sólo pensaba en mi, en recibir, y hoy por eso he alejado a personas de mi vida. Me conocí como una persona con adicciones que destruyen lazos, una perdona con un concepto de vida chueco. Hoy estoy perdiendo lo que nunca tuve.

domingo, 26 de abril de 2015

De niña visualice mi vida adulta de una manera muy diferente, siempre la creí estable, siempre me vi unida a quien fuera mi fuerza eterna. Ahora sólo en fotos veo los recuerdos felices.

viernes, 14 de diciembre de 2012

¿Confiar?

¿Confiar? Ni por un segundo, la palabra "confiar" siempre me produce recelo. Como el vino, las veces que lo he bebido me ha caído mal, así que ya no bebo, ni confío.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Extraño...

Extraño los mariachis cantando a pulmón,
y las guitarras embriagadas por el soneto de nuestra canción,
tu voz retorcida ya de tanto alcohol 
me penetra aún más que el corazón.

Soy yo quien te pide una última canción,
una última estrofa para despedir nuestra pasión.
Bajas la mirada como pidiéndome perdón, 
gritas que me quieres y...

... pagas la penúltima ronda de Bacardi y Ron.